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«Sparks Fly Out» Gretel [+18]

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«Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Alphonse B. Deutsch el Dom Feb 16, 2014 1:43 pm


Sparks Fly Out

with Gretel M. Wolf


Claustrofobia. Eso tenía el alemán escrito en su frente, hasta la buscó y la releyó repetitivas veces para cerciorarse que su aparente enfermedad podría superarse. Pero no es el hecho de tener miedo a quedar encerrado sino que de por sí ESTÁ encerrado, y a su gusto también es un atascamiento. Eso le enferma, le crispa y la mayor de las veces: la ansiedad acaba con su paciencia. Es un león al que mantienen cautivo en una jaula.

No podrá conocer el mundo por sí mismo, tan solo debe conformarse con la idea de mirar libros actuales, pantallas que llama ‘cajas parlantes’ – sí conoce su nombre, más le queda más sencillo pasar por ignorante –, y entusiastas que hablan vagamente del hoy a pesar de no tener ni la más pálida idea de que hablan. El mundo ha cambiado. Cada vez que despierta, se encuentra una persona distinta en lo que una vez fue su habitación preferida. Presenciando todo tipo de situaciones, desde ridículas hasta novelas rosa en directo.

Al parecer la tarde estaba cayendo, algunos niños jugaban en los pasillos porque al día siguiente no tendrían escuela. Pequeños humanitos que molestan y gritan cuando se les da la gana. El rubio siempre disponía de tiempo para ponerles el pie, por maldad, y porque hacia un gran favor a los empleados. Es difícil que le vean caminar y rondar libremente, moviendo su cola paulatinamente de un lado a otro, estaba en su jungla y él es el rey en la zona este del hotel.  

Apacible y sosegado, tuvo la impertinencia de subirse al ascensor, distante y quieto. Pero eso no tardaría mucho, las personas entraban, salían, u otros intentaban detener ese tecnológico elevador a tiempo. Inmóvil e invisible en su pequeño riconcito como buen fantasma, estudio a un joven que traía en sus manos un aparato, la última versión del Iphone. Realizó una mueca, y observo a unos pasos más a una joven que estaba también con la mirada fija en su dichoso objeto. ¿Por qué no se empecinan en coquetear y hablarse?, están a dos centímetros de distancia. Reflexionó incrédulo, casi sin creerlo. Ver que los chicos de ahora no se hablaban cara a cara y se volvían bizcos de tanto teclear, le parecía ofensivo más porque la comunicación se estaba volviendo primitiva. En unos años más, no sabrían hablar y apenas soltar la lengua dirían: unga unga. ¡Ah!, pero son unos expertos en tocar botones con agilidad.

Ambos se bajaron en el mismo piso. Entonces una anciana se acercó a prisas, traía bolsas pesadas, y apenas se limpió el sudor con un pañuelo de su bolsillo. Antes que éste se cerrará, otra persona con mucha humildad la ayudó. Alphonse esperó ver el rostro de aquella mano femenina que se encargaba de sostener las puertas, y apenas reconocer la melena rubia pensó agriamente en un nombre, Gretel. No estaba seguro hasta comprobarlo del todo y fijo su mirada hacía la única entrada y salida.



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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Gretel M. Wolf el Dom Feb 23, 2014 5:04 pm

A veces le tenía que ceder la razón a Jude cuando me sugería que cambiar de turnos poseía sus enormes ventajas. Las cuales dependiendo de las mismas circunstancias o el grado minucioso de lupa con el que se lo mire podían ser beneficiosas o perjudiciales. Ahora bien, esta vez, yo no había sido seducida por aquella propuesta proletaria que era bastante riesgosa y al mismo tiempo era demasiado tentativa al punto de poderse saborear contra mis propias papilas gustativas. Tampoco me tiraría a la mismísima borda  sin meditar siquiera de antemano en las posibilidades de ser capturada in fraganti del crimen.  ¿Qué había de malo? ¿Cómo reaccionaría el supremo dragón, Shin woo, con aquel descubrimiento furtivo sobre nuestra traviesa escapada? Condenarnos al fuego no podía, no le convenía y sería como sumarle una mancha más al tigre.  No obstante debía abandonar mis absurdos desvarios y concentrarme solo puntualmente en activar de nuevo mi cerebro al presente.

Por suerte, la zona perteneciente al lobby de la recepción brillaba de ausencias humanas. Ninguna risa infantil ni ruidosas quejas hacia el inexperto maletero llegaba a resonar como rebote sobre las paredes de concreto solido. Despejado le daba otro cierto color al ambiente, pintoresco y apreciable para aquellos amantes del arte arquitectónico o de los indicios del buen cine Hollywoodense, épocas de oro que deslumbraron en sus actuaciones desde la entrañable Marilyn Moore al encantador Clark Glabe. La araña de lagrimas continuaba suspendida e inerte de cualquier movimiento brusco sobre las cabezas de sus huéspedes, pisos pulcros sin suciedad y una escalinata de mármol blanco partida en dos alas seguían siendo símbolos inamovibles. Fuera y dentro de allí , o retirando la vista del reciento, no se rompía ese misterioso y maravilloso encanto.

— ¿Bonita vista, no? —, habló un timbre masculino a mis espaldas, lo escudriñé apenas somnolienta y modulando una risa suave.—Después de mucho rebuscar las encontré, alguien las cambio de lugar y ya creó saber cuál es la posible responsable.

— Lo siento, Clayton.— Dije usando una sincera disculpa, de mientras que estiraba una mano y cerraba  los cinco dedos alrededor de las llaves sobre el mostrador. — Al parecer siempre acabó volviendo aquí y eso es perturbante.

— Pero, ¿por qué justamente el cuarto de la bestia ? Habiendo tantas.. — Cuestionó incrédulo, arrastrando las palabras y remarcando el lúgubre apodo de un ex soldado que residió hace décadas pasadas por aquellas instalaciones y según se rumoreaba seguía deambulado. En tanto, Clayton volvió a concentrarse en chequear la planilla de reservas para esa noche en su ordenador, tecleaba algunas letras y silbaba un pedacito de una pista musical de su reproducción personal.— Gret, cada día haces que aumente más mis sospechas ...

— ¿De qué sospechas hablas? — Interrogué, claramente no lo estaba empleando como una patente excusa para ir al encuentro paranormal de su antiguo propietario. — Además extravié algo muy importante y deseó recuperarlo.

— Uhhm, la virginidad se pierde una vez, querida.

— ¡Clayton! — Farfullé, experimentando cierto calor subiendo a mis mejillas. Todavía luego de estar cuatro años trabajando junto a él, no comprendía el hecho de que tuviera una mente tan podrida.— Bueno, ya sabes. Si, Er..digo el jefe de seguridad te pregunta algo..

— Viajaste de urgencia, no dejaste dicho dónde y que regresarás la semana entrante. — Añadió, pestañeando sus finas cejas divertido y al tiempo que apoyaba  los codos sobre el mostrador. — ¿Le dejo algún mensaje a tu admirador secreto?

— Tu bromas no me dan aliento...


##

Actuando con hipnosis felina admiraba como los números del letrero del elevador se cambiaban muy lentamente, apagado y encendiendo su luz blanca en medida que iba ascendiente. Anteriormente, de que ayudé con sus pesadas bolsas a la reumática señora Roberts. ¡Bendita sea la mama nostra! No padecía de fobia al encierro. Aunque eso no significaba de que estuviera  librada de algún apéndice temeroso. Tragué saliva. La extraña tensión de ser observada, me perseguía y carcomía. No quise observar ninguno de los rincones ni emitir un sonido.

"Quiero bajar, ya." Imploraba entre mí, ya que mal o bien como le había dicho a Clayton. No faltaba la oportunidad en que pisará el hotel, sea tonto o algo sumamente urgente. Tenia que regresar. Prácticamente, me encontraba aprisionada con unos hilos sobrenaturales a alguien, a un hecho totalmente desconocido y que no quería explorar más allá de mis propias capacidades de razonamiento humano. Las puertas cumpliendo mis ruegos interiores se abrieron, los pasillos del quinto piso sufrían de los mismos factores silencios y cuando pensaba traspasar el umbral cambiante. Sin alertar a mis agudizados sentires y sin lanzar un fuerte ladrido, terminé siendo alada directamente hacia adentro a la par de que se me enjaulo cualquier posibilidad de escape.  


Última edición por Gretel M. Wolf el Lun Mar 03, 2014 8:49 pm, editado 1 vez



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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Alphonse B. Deutsch el Lun Feb 24, 2014 1:10 pm


Sparks Fly Out

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Parpadeó un par de veces antes de reconocerla. El destino podía jugarle malas tretas, y sinceramente no le hace ninguna gracia. Esperó que la mujer de las bolsas se marche, contando los minutos del momento exacto en que tenga que ejecutar una maniobra. Aquella agradeció en un simple gesto de cabeza y de paso, meció la cabellera atada en un gran moño.

Es una bestia que permanece oculto entre las sombras y ataca cuando tiene hambre, sí señores, hace la ley de la naturaleza sin temer a alardear de ello. Apenas percatarse de lo íntimo que podía estar, pensó en la bendita suerte y la maldita desgracia en tenerla justo en donde menos la esperaba. Se relamió los labios y acertó a afilar la mirada gatuna que ascendía. Acercó su cuerpo hacia ella, guiando sus ojos al cuello, sin duda alguna tenía las ganas de rodearle y asfixiarla con ambas manos. Se contuvo.

La puerta se abrió, más fue un capricho suyo tocar todos los botones a la vez y obligar a la tecnología a que quede varada en el quinto piso. Sonrío como un niño descubriendo un nuevo juguete, y retomó la tarea inicial, siendo evidente que se lo propuso desde que la rubia decidió tomarse el ascensor en el mismo instante que el alemán lo hizo. A ella la tomó de la cintura, volviéndose alguien tangible para poder apresarla en sus garras, olisqueó sus cabellos y mantuvo el silencio hasta cortarlo:

Louise… —susurró ácido, con ganas de regurgitar el nombre una y otra vez hasta enfermarse. — Perdona, Gretel —rectificó burlesco, haciendo presión con sus manos, deseando que los huesos de la fémina se rompieran y crujieran para su deleite. Lamió por fin la suave piel, sin atisbo de lamentarse, lo estaba deseando hace tiempo.

¿Qué ha sido de mi niña? —preguntó como si fueran una clase de confidentes, pero el desinterés y la indiferencia prevalecía en su forma de dirigirse. Logró separarla de su tomadura, y la arrastró hasta una de las paredes del elevador, encarándola frente a frente y siendo lo suficiente atrevido para acercar su rostro. La delicadeza no es lo suyo, por ello la jovencita podría darse de lleno contra el revestimiento de la cabina y sobrevivir — ¿Y por qué no me has visitado? —quizás le daba curiosidad la voluntad de la chica cuando debía ir a por esa habitación, a todos le daban escalofríos y terminaban yéndose, en cambio ella, permanece incauta ante los ojos de un depredador. — Disfruta de la vista, está es la primera vez que conoces mi cara.      




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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Gretel M. Wolf el Jue Mar 06, 2014 7:28 pm

Desde edades antiguas se han perseguido los seductores simbolismos del bestialismo alrededor del mundo entero. Ya sean por las voces apagadas de distintas culturas que tuvieron el bendito tupe de encarcelar sus misterios en ilustres acuarelas pergamizadas, vitrales inmortalizados en los interiores de altas murallas religiosas donde millares de fieles agachaban sus cabezas soberbiamente para caer presos de una fé castigante y poder así asegurarse la liberación del pecado original frente al santísimo Pedro. E inclusive los relatos literarios sirvieron para aumentar el enorme poderío de sus misterios, encarnados con gráficas representaciones imaginativas como la de un Minotauro de Creta o la de un músico mutilado facialmente atormentado por los recuerdos de su gentil musa. ¿Qué tiene que ver aquella sanatas con mi propia realidad? Mi vida para muchos era la mejor, la más simple  y  tranquilidad; ya que lograba siempre salir libraba de malestares ajenos. Pues no es así. Era completamente distinta, escalofriante y casi rayando a limites del enfermismo. Aun volviendo a los dulces confort del sencillo monoambiente que pisaba constantemente apenas podía desvanecerse aquellas sensaciones de ser penalizada por entes oscuros  y en parte, por ese hecho, se había producido mi inminente ruptura con Eric. Reconozco que la culpa recayó sobre ambos y mutuamente buscamos nuestro propio distanciamiento. No obstante, e irónicamente, hubiésemos cumplido cinco años la semana entrante de afrontar años de divertido estilismo de contra viento y marea.  En fin, nadie merece saber sobre tales problemas ni tampoco debían afrontarlos conmigo.  Pero, mi inquebrantable voluntad estaba apunto de desmoronarse....

Las laminas de acero que improvisaban una fácil y cómoda abertura hacia los pasillos del hotel se cerraron herméticamente. Además de que el eficaz funcionamiento de sistema basado en poleas mecanizadas se interrumpió de forma abrupta. Casualmente ocurrió en el preciso instante que me aventuraba rumbo al cuarto 205. El mismo que nombró entre risotas zorrunas Clayton. Aunque, rara vez, se ocasionaba aquellas fallas. Aunque al principio si solían ser de manera frecuente una vez que se empezaron tiempo atrás con  las novedosas remodelaciones causadas por los caprichos del director Baek. Torcí apenas la cabeza, ciertos temblores no tardaron en invadirme a lo largo de la linealidad de mis vertebras. Dios, otra vez, allí regresaban más fuertes que nunca los inmundos escalofríos.

— Todo esta bien.... — Susurré silbante, pausando la voz y sin abandonar mis firmes intentos de negación a que nada malo pasaría. Tampoco debía paranoizarme por un simple desperfecto de elevador ni  carcomerse el cerebro con estupideces. Clayton y Eric lo solucionaría. ¿Y sino? ¡No quería pasarme un minuto más allí! Mis pulsaciones comenzaron a aumentar estrepitosamente gracias a la pronta subida de adrenalina. Sinceramente ahora me arrepentía de ser tan poco creyente frente a cosas inexplicables. Sin embargo acopiando algo de valor y estiré el brazo diestro para apretar  el botón de emergencia presente en el tablero de mando. De manera secuencial de película rebuscada de suspenso: una presencia abismal envolvió mi cintura de tal forma que inmovilizo cada extremidad viva de mi cuerpo. Prácticamente efectuó conmigo un ataque tenaza al punto de ser altamente dañino y algo doloroso de sentir. Mi verdosa mirar no tardo en nublarse por las lagrimas, no estaba acostumbrada a ser agarrada duramente y siendo demasiado confianzudo aprovecho para saborear la piel delicada de mi cuello. Apreté los dientes.  

— No soy ella.— Me quejé escandalizada y cabizbaja. — En serio, no quiero tener problemas ni mucho menos ganármelos. — En un intento de enfocarlo mejor experimente desconcierto y mis ojos se agrandaron del espanto.  El tiempo se congelo estando entre sus brazos, aquella ferocidad que emanaba lograba abrumarme y calaba hondamente casi a tal punto, que imploraba interiormente a que los latidos de mi propio corazón calmaran sus incesantes golpetes contra mi pecho. Era muy doloroso, placentero y extraño. Todo eso lo era. No sabia a simple ciencia cierta si esto se podía comparar a una sádica tortura sobre el  potro o una dama de hierro. No respondí, ni tampoco se me venia algo coherente con que refutarle. A continuación sin delicadeza alguna me estampó contra una de las paredes metalizadas. Mi cabeza sonó de tal forma que provocó a que entrecerrará mis parpados: — ¿Quién eres? — Solté, alzando una mano y rozándole  lenta con las yemas de mis dedos una de sus mejillas. Era gélida...


Última edición por Gretel M. Wolf el Miér Mar 12, 2014 6:14 pm, editado 1 vez



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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Alphonse B. Deutsch el Miér Mar 12, 2014 2:23 pm


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Llantos, sollozos y gritos. Eso es lo que piden sus oídos escuchar desde siempre, algo que le reconfortaba cuando en sus tiempos mataba, mientras su agudo olfato se preocupa en oler la sangre que muchos derraman por accidente, sean simples cortes o caídas. Notó que en la medida que hablaba, la imagen que tenía de la joven se desmoronó en segundos, un castillo de arena que construía, iba tan bien. Pero tuvo que patearlo, desarmarlo porque es… es estúpida. Louise era igual, es increíble que no solo en apariencia destaquen, también en ese brillo puro. Al principio no quería oscurecerlo, pero su estupidez humana se preocupo por ella misma, creyendo que la podría lastimar ahora, pagaría está mujer en la que no tiene nada que ver, pero enmienda el odio y el rencor, el daño que su corazón siente. Desgarrado tanto fuera por dentro, el dolor se volvió un veneno en el que come todos los días, un desayuno, un almuerzo y una cena. Tuvo que transformarlo completamente en fuerza, y hacer que la debilidad desaparezca de aquella intangible alma.    

Atascados en un ascensor, teniéndola en mis garras… ¿Qué más puede pedir?, ¿servicio a la habitación tal vez? Sonrió, disfrutando del dolor ajeno, su raciocinio no funciona simplemente actúa por instinto. Antes vivo mataba, ¿por qué muerto no? “No soy ella”, es un buen chiste aún cuando sarcástico rectificó en falso error. Inútil e inferior, no faltaba más para volverla una presa comible. Rió profundo, socarrón, admirando en cómo podía soltar más tonterías y usando mal la lengua. — Mi pequeña dama… —susurró a su oído— despierta, ya estás en problemas —dijo con una fingida preocupación. Trayéndola a la realidad porque está diciendo cosas tan innecesarias que en cualquier momento le mordería la cara hasta hacerla sangrar.

Hizo un leve tic en el ojo al sentir sus dedos, pensando que realmente tenía algún problema mental para preguntar semejante sandez en estos momentos, peor, que tocará su rostro. La miró con un notorio enfado, rechinando los dientes mientras iba apegando el cuerpo al suyo, comenzó a rasgar sus ropas, arañando la piel de paso,  destrozándola furioso y dejando que caigan a un lado. Haciéndola pagar con su cuerpo una culpa que le echaba sin piedad, así era él, una bestia y le hace honor al título que le pusieron. — Si buscas en alguna parte de tu mente sabrías quién soy —murmuró apegado a su cuello, abriendo la camisa desaliñada de la joven, apretujando sus senos en la medida que los delineaba con la palma de la mano, besándolos sedientos.

Un buen tiempo contuvo aquellos deseos pecaminosos, buscando el momento apropiado para revelarlos y ese ahora llegó. Agradecía que tuviera una habilidad de sentir, oler, y tocar, producto de una ira notable. De seguro las cámaras de seguridad apreciarían la nada, lluvia estática cuando la televisión se ha quedado sin señal. La agarró de los muslos, enterrando las uñas a sus glúteos, levantándola del suelo para impedir movilización alguna. Seguramente notaría cuan excitado estaba porque: humillar, someter, y estar en un espacio tan pequeño provoca demasiadas emociones en un solo lugar. La abrió de piernas; comenzando a penetrarla aún con sus bragas donde éstas, las fue corriendo, violándola como en aquella vieja época cuando aún tenía la indecencia de maltratar mujeres. Soltó una risa sádica, sintiendo la adrenalina recorrer cada extremo del cuerpo muerto. Sus ritmos cedían, moviendo las caderas en vaivén, cavando aún más dentro de ella, murmurando gruñidos y jadeando con placer.

Un perro rabioso quién aún no se cura de rabia, cambió la incómoda posición, empeorándola cuando la tiró al suelo boca abajo, buscando el placer de sentirla nuevamente, su gran cuerpo de vikingo le era muy útil y no se compara con la fuerza de la contraria. No escuchaba las suplicas, sus oídos eran a prueba de ellas. Los golpes le dejarían moretones, y su fuerza iba en aumento cuando Gretel luchaba.    




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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Gretel M. Wolf el Dom Mar 23, 2014 7:31 pm

Desconocía por completo en que punto se inicio esa inminente balacera, o de cuánto fueron los ínfimos instantes (casi a contra reloj) como para las pudiese rehuir  sin acabar derribada en la primera ni en la segunda. Pero, sí, en la tercera... Una poderosa caída que me condujo ha saborear el asqueroso polvo bajo mis pies y siendo que estado de gravedad, paralizada y con claras desventajas frente a mi captor, que no se doblegaba por mínimo apéndice al verme proyectando una pesada aura adverciva.A costa de tener cada uno de los minutos contabilizados frente a una palia segura. Sin aportar herraduras, pompones de conejos y siquiera cargando conmigo uno de los rohidos botoncillos de la emblemática casaca del tatarabuelo Manfred Wolf, teniente de caballeria , fusilado por la fila de un pelotón un alejado 23 de mayo, a causa de carnear una oveja en épocas de faltantes de comida y un posible abrigo: << ¡Suerte, tuvo al encontrarse al pobre animalejo a medio morir!  al menos,  le hizo un favor y no partió al otro mundo con el estomago vacío... >>,  según expresaba  tantas veces el abuelo, durante las mañaneras invernales, balanceándose a un nivel  acompasado centrado sobre su asiento favorito, teniendo su pipa a medio encender en mano y apostado a sus botas estirándose sus cansinas extremistas un fiel mástil, Shooch.

Reconocía que los sentidos humanos se encontraban a un grado muchísimo mayor al exponerse diariamente a “x” enfrentamientos y volviendo al mismo tiempo a la adrenalina, un testigo clave e infaltable, dentro de esa serie de secuencias en cadena sin posibles caminos de ida y vuelta. Algunos los buscaban al rondar siempre en una misma esquina, los superaban y salían victoriosos en el trayecto. En cambio, yo era de esas personas que anhelaban desfallecer en una normalidad, en un prospero nirvana y no por la presencia de una oscuridad corrosiva al limite de ser hundiente. Las luces del ascensor titiritaban sus foquillos bajo nuestras cabezas, reproduciendo un perfecto juego de claros u oscuras lineamientos al iluminar de lleno el gélido rostro de mi atacante.  Una despiadada y antinatural bestia. ¿Necesariamente se debía glorificarlo con semejante apodo? No era un monstruo, tampoco era una clase extraña de maquina asesina sino, que toda su figura se reducía a la clara imagen corpórea de un  humano con un reloj biológico caducado. Su cara  se había contraído en profundo disgusto al sentirse invadido por mis fugitivas caricias superficiales contra su carnosa mejilla, sin temperatura  y sin embargo continuaba siendo carne al fin y acabo. Por lo visto aborrecía ser tocado, una grave ofensa es que quería comprobar si verdaderamente se esfumaba. ¿No era un fantasma? Ciertamente, mi ingenuidad se volvía mi punto flaco frente a cualquiera. No gesticulé vocablo alguno  y le aparté enseguida la mirada para suspenderla nuevamente sobre el tablero numérico del ascensor.

— Usted mismo reconocido su error y si, le preguntó por su nombre es por qué jamás lo he visto. No lo conozco, y no me agrada el tono familiar que emplea conmigo. Al menos, si guarda algo de decencia en sus fibras nerviosas tenga la bendita ímpetu de contestar algo tan simple. ¿ O qué se dañará a si mismo por hacerlo? — Le critiqué abiertamente, ya empezando a odiar todo ese circo de puro misterismo. Ninguna expresión masculina tan presente me provocó casi de inmediato un congelamiento facsímil de mis arterias, petrificandome cuan ratoncito encapsulado entre movedizos murallones de periferias viscosas de reptil constrictor . El tenía ese embrujo sobre mí. Pesé a que él mismo se empecinaba por no engullirme de una; simulándose en un modismo enmudecido. Al mismo tiempo que se anticipó a mi estúpida táctica defensiva, donde terminó por aplastar sus grandes palmas muy abiertas a ambos laterales de mi cabeza, magnetizándose su cuerpo con el mío y de que condujera su boca hacia mi oreja izquierda. Lo golpeé varias veces con mis puños cerrados, quería quitármelo de encima, sea como sea:  — ¡Aléjate de mi! ¡Aléjate!  

Un bombardeo palpitaba contra mi pecho, desbocado, entre sonoros respires turbios y unas incasables búsquedas por cumplir más prontamente el  escabullirme lejos de mi desventura. Quería recubrir aquellos  torpes rastros de desesperación, que se movían de a subidas y bajadas arriba de columpio divertida acompañada de una estela espeluznante. ¿Esté era mi castigo? ¿Una respuesta a mis propias insolencias de adentrarme dentro de sus dominios? Al parecer, sí, sí era toda mi culpa. ¿Y qué placer le impedía cometer su crimen? Ninguno.

¿Qué es ser una bestia?
Alguien que pierde el control sobre si mismo...

Con atropello de novato, poco indiscreto y removido por sus propios deseos. Clavó sus diez dedos para abrirme casi de cuajo mi confortable gabardina, escarbando la textura de lino blanco y regalándome las horribles sensaciones de flagelación desmedida. Grité, pataleé y cubrí la zona de pecho para impedirle que continuara con su plan maquiavelista: — Lo siento... Lo siento..¡Por favor, déjame ir!  ¡Juro que no le contaré a nadie!— Suplicaba entre sollozos, atragantada con el elixir de mis propias lagrimas. No me escucho, prefirió ignorar y seguir encontrado el gusto por  someterme. Desgarró también de paso mi arrugada camisa con unos ánimos más enérgicos de aventurarse todavía más hasta el fondo del infartante tesoro que ocultaba en signos pudorosos.

¿Qué es ser una bestia?  
No apiadarse de los débiles...

Empleó su lengua a diestra y siniestra, circulando por los botones carnosos de mis senos desnudos, masticándolos y succionarlos sin delicadeza tal como si tuviera un chiclé pegado entre los incisivos. De a ratos, contorsionaba mi estropeado raquis contra la pared de acero, dañándome en la medida que regresaba a pelear con irreversibles forcejes.  Eran agresivos mares de raspamientos, golpes tras golpes. En respuesta no desatiné a devolvérselo doblemente.  Utilicé todo el agarre de la mandíbula contra la piel de su cuello, esperaba regalarle una linda marquesina, una puta marca para que jamás se olvidaría de mí. De mi rostro, de mi propio sufrir, del sabor de mis lagrimas. ¡Detestaba el dolor! ¡Detestaba ser humana! ¡Detestaba ser Persefone! ¡Odio a Hades! ¡Detesto tu maldita existencia! ¿No puedes dejarme? ¿¡Te gusta cogerme por enfermo gusto!?  Las paredes de mi sexo se contrajeron alrededor de su fantasmagórico miembro, una vez que me penetró brutalmente. Las arcadas no faltaban, no se borraría tan sencillamente de mis orificios nasales su característico olor a pólvora y perfume con sangre. ¿Los muertos sangran? ¿Los muertos sienten? ¿Los muertos putean a sus muertos? ¿Hades viniste a matarme por abandonarte tantos años?      

— Eric..ayúdame.. Eric.. — Imploraba jadeante, en forma de rezo y agotada por que sabía que nadie me escucharía. Entrecerré los ojos, un jalón a mis doradas hebras hicieron que me enderezará rápidamente y poniendo la columna bien derecha, al punto de carecer olímpicamente de conocimientos de que aún estuviera cada una de mis vertebras óseas. No lo miré a los ojos.  No le hablé. No lo toqué. Solo dejé que se vaciará lentamente..

¿Qué es ser frágil?  
Ser un triste canario queriendo volar lejanamente de su propia jaula..



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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Alphonse B. Deutsch el Miér Abr 16, 2014 9:24 pm


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Sería una total ironía, una completa burla que va contra un sistema natural si llegaba tener consigo algo que tenía por simbolismo: la pureza, la paz, la luz…. Al diablo con el sistema, aunque también sería de puro gusto para él hacer una formidable escena salvaje que podrían poner en un canal de telenovelas a las cinco de la tarde, aquellas en donde las abuelitas se les caían las lágrimas porque la protagonista tiene mil y un problemas rondando encima suyo. Hasta Gretel puede ser el único cable a tierra, donde por veces la desea ver para no lidiar solamente con sus propios pensamientos atormentados e inciertos, enredaderas que van tomando valor para armar puzzles de niveles dificultosos y tortuosos para una mente frágil e incauta.

Para él es como estar sosteniendo una copa de vidrio, apretujándola con sus manos para romperla sin temer de las consecuencias que luego traerán a su entorno. ¿Y qué le van a decir?, ¿qué le pueden hacer a un mero fantasma? A ella la tomarían por loca, y a él no lo agarrarían nunca. Podría hacer esto todos los días como una rutina diaria hasta que la tenga en su completo dominio, ¡ah!, y no le importaría matarla para encadenarla a su tobillo. Es su Persefone. Su veneno. Su profunda razón de estar aquí, vagando por los pasillos del famoso hotel.  

Sus palabras irrelevantes no hacían más que darle sueño, dándole la razón en que algunas rubias pueden ser tontas y huecas, ¿cómo no subestimarlas si luego dicen comentarios y preguntas estúpidas? — ¿Qué reconocí mi error?, ¿cuál? Siempre estuve observándote y llamándote, tú eras la que ignorabas mis llamados. Sabías perfectamente que había alguien allí, pero tú preferiste desviar la mirada. También sabes de los rumores sobre mí, y aún así tienes el atrevimiento de preguntar quién soy. Ahora éste es tu castigo, tendrás que aceptarlo —una mirada soberana, dispuesto a hacer más que una simple violación. Quería que supiese como se sentía, como es que en todos estos años he estado esperando pacientemente para que llegase éste momento importante. Atormentar la viva imagen de Louise, es como quitarle un gran peso de encima y eso tenía nombre: venganza.    

Es claro que tenía un insano interés por ella. De reojo la admiró, no contestó y reanudo con una acción que pesarían en la desconfianza, el temor, el miedo y principalmente, una ruptura psíquica sobre la joven. Él sabe bien que habrá daños colaterales, pero él ya está lo suficiente dañado para importarle siquiera. Un “lo siento”, tampoco resolvería absolutamente nada… Años quizás serían necesarios para que una relación cordial, exista entre estos dos seres.  Río sádico, relamiendo intensamente sus jugosos pezones, aperlados y que eran el elixir de cualquier hombre, dulce y curativo para un alma desamparada. Mordió y jadeó de placer. Los golpes que ella propinaba eran caricias. El alemán que había sido entrenado para soportar hasta los días más fríos, para soportar las duras demandas de los enemigos en caso de ser aprehendido y apañado para que suelte la lengua y así brindar información jugosa. La florecilla que estaba siendo pisoteada le dejo un rasgón, ¿para qué preocuparse si era un simple contenedor de un cuerpo que ya no existe?, el real, debe estar podrido bajo tierra.

Su cadera se movió en un vaivén vertiginoso, mostrando ese carácter dominante tan propio. Diciendo que si te metías con él, podría ser el mayor error de tú vida.  El primer nivel fue concretado, iban a venir otros más difíciles por delante, ¿pero cuales? Ni él lo sabe. — Eric no vendrá —susurró lastimero en su oído, afirmando que sus provocadores e incesantes acciones podrían traumar a cualquiera que pegue un ojo. Apenas una oleada de calores en su zona erecta, después de tantos años, su sexo no tiene fecha de vencimiento. Tironeo de sus cabellos, y azotó cruelmente de su trasero, el round no culmina — ¿Ya te has agotado?, ah, que inútil cuerpo humano.





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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Gretel M. Wolf el Dom Mayo 11, 2014 3:14 pm

Tendría que haber tenido en cuenta esas patentes señales. Que poco a poco comenzaron a resurgir ante mí y unas, de las que yo misma en vano intenté encasillar por una simple cobardía  que trastocó una ilusión a una cruda realidad. Porqué saber que existe y de que no puedes detener su propio curso, te hace sentir un completo infeliz…

De instante a instante, los flashes de la corpulenta figura de Clayton detrás de su mostrador, regresó a mi mente, poderosa y nítida. Sin poder remediarlo, me obligó a rebobinar sobre aquel corto cruzamiento de palabras que tuvimos. Él siendo lo bastante discreto pareció presagiar la terrible tormenta que se me avecinaba unos metros más adelante; ni bien, me confirió la copia exacta de las llaves  y de paso el cierto dominio temporal sobre el cuarto 205.  Hasta mi cuerpo lo emitió… ¿¡Por qué, por qué, fui tan terca!? ¿Qué me hubiese hecho de mal bordear mi trayecto hacia las escaleras? Quizás el final sería otra cosa o peor. Ya que si, así se comportaba estando fuera, no quería ni imaginarme cómo lo sería a puertas cerradas. Mis agotados pulmones apenas funcionaban correctamente, me costaba horrores respirar y a causa de que digerí, mis  propias lagrimas y de experimentar además una amarga sensación de resequedad  propagándose por mi garganta.

¿Cuánto tiempo habrá transcurrido desde nos encerramos dentro de ese elevador? ¿Cuánto tiempo habrá usado, esté débil, cuerpo mío? Las luces de arriba ocasionaban a que achicará demás los ojos, tenuemente y a que pestañeará repetidas veces al estar imposibilitada ante la falta de visión. Preferí admirar aquella  monótona imagen del techo y dejar de pensar en todo ese maldito calvario. Su helado aliento acarició la piel de mi cuello, bajando y subiendo, adosandomé unas cuantas marcas. Él, por lo visto, se sentía demasiado a gusto al meterse dentro de su propio estelar.  Sorbí saliva y sin desearlo, le respondí con bajos suspiros cerca de su oído.

Por un lado, se encontraban aquellas  necesidades instintivas que se hicieron notar con su bruto tacto y por el otro, se encontraba  mi propia razón que se negaba a corresponderle.  Con la ultima mención de esa negativa mía, acabé por  relucirla, cuándo él  nuevamente se me acercó.  Por reflejo, le arrugué parte de su camisa con tal de poder ponerle un debido freno y ganándome por desobediente, el aumento de su naciente profanador:

— ¡Por favor! ¿No podemos llegar a un buen acuerdo y de que nos evité  llegar a éstos limites? —Le rogué a fino hilar de voz. . Aunque  no tardé en palidecer y temblar debajo de su propio peso sin estropear nuestra enigmática fusión quimera. Mi cabeza comenzó a sufrir de jaqueca y frente al propio esfuerzo que libré por querer escaparme de su completa tomadura. Esperaba su respuesta, quería hallar la forma más rápida de salir aunque sea algo ilesa de él y de la locura, que padecía al tenerlo tan cerca...



Escucho el terrible requiem del demonio...
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Re: «Sparks Fly Out» Gretel [+18]

Mensaje por Alphonse B. Deutsch el Dom Mayo 18, 2014 2:15 pm


Sparks Fly Out

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Gretel…—murmuró, diciendo su nombre con poco trato y un gemir tenue en su voz ronca. Su nombre le sonaba dulce, empalagoso y hasta rítmico, podría crear una bella canción o una poesía con su nombre aunque no es su culpa tener alma de artista por veces. Se sentía vivo, pleno, estaba dentro de ella y lo disfrutaba el maldito. Porque claro, hace demasiado tiempo no estuvo en contacto con una mujer, aguantando recelosamente para el momento en que una porción de su calculada venganza se efectuase sin obstáculos. Sin embargo, esto no lo planeo, sucedió instantáneamente porque sus mismos estribos se rompieron apenas tenerla entre sus redes. Una imagen de un ex amor fue el detonador para romper por completo sus cadenas, y sentirse más que abatido, enfurecido sin opciones a dejar que la oportunidad se le escapase de las manos. Más esto, esto es el colmo. No había amor, sólo un extraño sentimiento de morbo y placer ante la debilidad ajena.

Humillándola por algo que hasta ella misma desconoce. ¿Por qué?, es que se empecino tanto con la idea, que no puede enterrarla y admitir que ya pasó, ya está muerto y no hay vuelta atrás. Eso nunca le dará el descanso para librarse del encierro que ahora mismo está viviendo, enjaulado tal cual monstruo y siendo un peligro para los que entren. La miró a los ojos, no paró su acción y escuchó las palabras que le dedico la rubia, ¿acuerdo?

Se detuvo, pero sus manos inquietas aún se atrevían a tocarla en profundidad, guiando sus dedos al clítoris femenino para masajearlo en tanto se ponía a pensar acerca de la treta de aquella para que éste, no cumpliera su cometido. — Un acuerdo. —Repitió, asegurándose de haber oído bien. Su mente comenzó a trazar distintos planes, diferentes caminos para asegurarse de verla de nuevo sin que está salga despavorida de su presencia. Asintió una vez meditarlo, le besó la frente en un acto sumamente fraternal y se termino por parar.

Quiero que cenes conmigo. —Levantó la barbilla, no era una sugerencia, es una orden y sonrió malicioso. Lamió sus dedos, tenía el sabor y el olor de ella. No estaba satisfecho, pero la batalla la ganó él hoy, ¿saldrá ella vencedora en la cena? Quién sabe… Sólo hay que jugar bien las cartas y aunque no demuestra mucha debilidad, el alemán las tiene muy bien ocultas. — Te esperaré en el restaurante a las veintidós —atinó a decir calmado, la esperaría allí con mucha paciencia. Pero ojala no le diese el plantón porque sería la peor decisión de su vida. — Y no olvides ponerte bella… —acarició su rostro suavemente, y le tomó la mandíbula con brusquedad. — Porque es una cita. —Dicho esto, Alphonse desapareció, llevándose consigo la carga negativa que impedía que el elevador tuviera el funcionamiento correcto. Seguramente las personas que querrían usarla se habrán impacientado lo suficiente ante el fenómeno, lo cierto es que nunca pasaba esas cosas.      





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